Rosario Guadalupano

Tanto el rosario guadalupano como la virgen de Guadalupe son una de las imágenes que posee más fuerza e importancia, tanto para los mexicanos como para el resto de los creyentes de América Latina. Con el rosario guadalupano no sólo se siguen los rezos tradicionales del rosario, sino que también se conmemoran las apariciones de nuestra Señora de Guadalupe.

Es esto, pues, un signo de la aparición de la Virgen María a todos los latinoamericanos, en especial a través de sus apariciones a San Juan Diego, cumpliendo así un papel evangelizador en las tierras de América.

Este rosario, aunque surgió en el Centro General de los padres de la orden de los dominicos, ha sido bendecido con el espíritu santo y ha conseguido ser aprobado por la Iglesia.

Rosario Guadalupano

Cómo rezar el rosario guadalupano

Antes de comenzar los rezos se debe hacer una señal de cruz, luego recitar un Credo, un Padre Nuestro y tres Ave María. Así, se van recitando los misterios de Cristo y las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

El primer misterio ocurre cuando la virgen Guadalupe se presentó al beato Juan Diego:

 

Mientras se reflexiona sobre este misterio la invitación es para orar y pedir por todos aquellos que no conocen todavía a la Virgen. Se debe rezar un Padre Nuestro, diez Ave María, un Gloria y una oración de Fátima.

El segundo misterio que podemos profundizar en el rosario de la Virgen de Guadalupe es cuando San Diego le muestra cuán humilde es su corazón:

Segundo Misterio Rosario Guadalupano

Así como el beato Juan Diego se mostró humilde, cada uno de nosotros debe albergar humildad en su corazón. Debemos auto-examinarnos, y ver si no estamos actuando con orgullo, ya que esto es detestable para Dios. En este misterio, podemos reflexionar sobre la necesidad de ser mansos y humildes. Es uno de los mejores momentos para pedir humildad y mansedumbre en nuestro corazón, sin dejarnos manchar por la soberbia humana.

Se debe rezar un Padre Nuestro, diez Ave María, un Gloria y hacer una oración de Fátima.

La humildad siempre está presente en todo momento, y es vital para la vida de un cristiano. Por ello, en el tercer misterio se reflexiona sobre la elección que hizo la Virgen a favor de San Juan por la sencillez de este.

Tercer Misterio Rosario Guadalupano

Los que tienen humildad en su corazón son las personas más idóneas para portar el mensaje de Cristo. Así, nosotros debemos tener humildad y pedir a Dios que llene nuestro corazón de ternura y sencillez.

En este momento, también se puede pedir por ayuda para que el Señor disponga en nosotros las palabras adecuadas para predicar sobre su Reino, ya que sólo somos instrumentos al servicio divino.

Se debe rezar un Padre Nuestro, diez Ave María, un Gloria y la oración a Fátima.

El cuarto misterio ocurre cuando la Virgen ejecuta el milagro de sanar a Juan Bernardino.

Cuarto Misterio Rosario Guadalupano

Este misterio nos trae el consuelo de que, bien sea que seamos nosotros o alguien más, no debemos temer ante la enfermedad porque contamos con su valiosa presencia.

Aunque padecer una enfermedad es difícil de aceptar y de sobrellevar, podemos pedir a Dios que nos de fortaleza y compañía de la Virgen tal como San Bernardino la tuvo. También es un buen momento para hacer la petición a Dios de llenar nuestro corazón de amor y saber acompañar a quienes están atravesando alguna situación difícil de enfermedad.

Luego de culminar la reflexión de este misterio debemos rezar un Padre Nuestro, diez Ave María y un Gloria.

El quinto misterio es conocido como “las rosas de la Virgen María”:

Quinto Misterio Rosario Guadalupano

Es propicio en este momento pedir a Dios para que nos de la capacidad de escuchar a nuestros hermanos, y poder darles una palabra de aliento cuando ellos la necesiten. Se debe hacer un Padre Nuestro, diez Ave María, un Gloria, la oración de Fátima y un Salve.

El rosario guadalupano termina con una oración final, en la cual se ve el cumplimiento del milagro esperado por la virgen:

“Así, instruido por la Virgen, Juan Diego fue a visitar al obispo, entregando el encargo de María Santísima tal y como se lo habían pedido. Al desplegar la tilma, la imagen de Nuestra Señora quedó grabada sobre la burda tela. El obispo cayó de rodillas y sólo así creyó en Juan Diego.”

No debe quedar ninguna brecha que de paso a la duda ni que haga temblar la fe que debemos sentir por Dios y la Santísima Virgen, en todas sus manifestaciones, en este caso la Virgen de Guadalupe.

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Santo Rosario | 03/08/2018.