Salmo 140

1

Salvarme, oh Dios, de las malas personas y

rescatame de las personas  agresivas,

 

2

los mismos que solo piensan en hacer el mal

y todos los días quieren hacer la guerra.

 

3

Han afiliado la lengua como serpientes;

Llevando mucho veneno en su propia boca.

 

4

Sálvame, oh Dios, de las malas personas;

liberame de los seres violentos,

que pretenden cambiar mi camino.

 

5

Me han puesto una trampa con lazos los mismos infieles;

han puesto una redecilla al lado de mi camino;

 

6

En voz alta dije a nuestro Señor: Tú eres mi luz;

escucha, oh Dios, el grito de mis suplicas.

 

 

7

Oh Dios, dame tu bendición para salvarme,

Guardaste mi vida el día de la lucha.

 

8

No permitas, oh Dios, al impuro cumplir su maldad;

Ni que sus objetivos se hagan realidad.

 

9

Haz que los que están a mí alrededor,

Y la malicia de su boca nuble  su inteligencia.

 

10

Que caiga encima de su cabeza el fuego;

Y que solo queden cenizas,

Y que nunca salgan de la oscuridad.

 

11

Los pecadores no deberían existir en la misma tierra;

Los hombres malos deberían caer por el precipicio.

 

12

Dios ayudara a sus fieles

Y los honrados

 

13

Los fieles rezaran tus plegarias;

los buenos vivirán a tu lado.

 

salmo 140

 

El Salmo 140 te libra del hombre malvado

El salmo 140 representa al creyente teniendo dificultades, y en búsqueda de una manera de obtener la victoria. Se basa en ruego, confianza en Dios, plegaria por Juicio y nuevamente confianza absoluta en las promesas del señor de cuidar a sus hijos de algo que es una realidad, la maldad.

En momentos de angustia, cuando el mal acecha nuestra vida: ¿Son entregadas nuestras dificultades a Dios?Para entregar las penas al señor hay que tener en cuenta que el mal no entrara a nuestras vidas, si damos a Dios el poder de estar en ella y apoderarse de todo nuestro ser, si bajo toda dificultad ponemos a Dios primero, el nos guardara y protegerá de todo ello. Solo en nuestra desobediencia ante el creador, producirá que el mal entre en nuestras vidas.

A veces somos nosotros mismos quienes provocan el mal en la vida con nuestros pecados, pudiendo llegar a afectar hasta a las personas que nos rodean, por eso debemos pedir a Dios en todo momento la sabiduría y el resguardo del mal que acecha en todos lados, a su vez de actuar como hijos fieles de él y alejarse o batallar contra toda maldad que se encuentre ante nosotros: enemigos violentos, tramposos, difamadores, todos aquellos y aquello que no nos hace bien, ya que por sus misma naturaleza maligna, se termina autodestruyendo.

Dios, con su infinita misericordia, nos ayuda a reconocer nuestros pecados como también nos perdona, enseñándonos el camino para mejorar y cambiar para bien.

Tener humildad y confianza en Dios, es lo que nos ayuda a ser mejores prójimos, a ser la mejor versión creada por Dios a su imagen y semejanza para ser felices en este mundo, un mundo que ha hecho el señor para nosotros, para vivir en unión y armonía, sin importar que también haya cosas malas, porque él está para ser nuestra guía espiritual, quien lleva el timón en nuestro camino.

Cuando tenemos un corazón humilde, el señor se compadece de nosotros y nos ayuda a ser levantados, como a su vez nos utiliza como herramienta para interceder y ayudar en otros hermanos, es por ello que siempre debemos estar abiertos a ayudar a todo aquel que lo necesite.  A través de Dios y con su misericordia podemos obtener una vida que no se caiga en pedazos, una vida que esté llena de bendiciones.

El salmo 140 nos enseña que David ante problemas con la maldad cerca, la primera y más sabia decisión tomada es, guardarse en el señor, y ser defendidos del mal por él; seamos como David, y dejemos que Dios guarde nuestra vida en el bien.

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