Salmo 21

1

Esta feliz el rey con tu fuerza, oh Dios;

y está contento por tu victoria.

 

2

Le has otorgado la felicidad a su corazón

y no le repudiaste con tus palabras.

 

3

Porque le has encontrado solo fortuna por hacer de bien;

Encima de su cabeza hay una corona de oro.

 

4

Reclamó vida, y se la entregaste,

Los días no tendrán fin.

 

5

Inmenso es tu poder para salvarnos;

honradez y perder le has dado.

 

6

Porque otorgas prosperidad eternamente;

lo diste felicidad a su cara.

 

7

Siempre que el rey confié en Dios,

Será compensado con bondad y justicia.

 

8

Enviará su poder contra sus adversarios;

Tu mano derecha  llegara contra quienes te odian.

 

9

Arderán dentro de su furia como si fuera fuego;

Dios los eliminará su maldad,

y el fuego lo convertirá en ceniza.

 

10

Su descendencia será eliminada de la tierra,

y nunca más tendrás vástagos.

 

11

Porque crearon  maldad en contra tuya;

Hicieron planes malévolos pero fracasaron,

 

12

pues tú harás que huyan;

en  sus mismo arcos se volverán en contra suya.

 

13

Álzate mi Señor con tu gran poder;

Rezaremos y glorificaremos  tu poder.

 

 

Salmo 21 la mejor acción de gracias por nuestro Rey

El salmo 21 es una Alabanza a Dios por haber sido librado del enemigo y de su tortura.

¿Dios quiere terminar con tus enemigos y peligros?

Dios es maravilloso y bondadoso, por eso él quiere terminar de una vez por todas con tus enemigos y adversidades, en este salmo se entiende que mientras el enemigo no tenga descendencia, será allí donde terminara el mal, será justo en ese momento en que Dios terminara con la procedencia de tus peligros, de todo aquello que te haga mal.

Dios quita a nuestros adversarios y por ello nosotros, sus hijos, cantaremos, alabaremos, celebraremos, y bendeciremos al Señor, pero por sobre todo, admitiremos el poder de Dios en momentos en que los problemas llegan a nuestra vida, y nos toque como personas enfrentarnos a ellos.

Debemos tener claro que necesitamos de la intervención de Dios para ganar esas batalla, así lo dice el salmo 21, porque puede que como mortales ganemos una, pero si se vienen millones de enemigos a lo largo de nuestra vida, solos jamás podremos con ellos, porque no somos los suficiente para hacer frente a fuerzas del mal sin la ayuda de nuestro Señor.

En momentos en que nosotros mismos seamos nuestro peor enemigo,  recapacitar y buscar la ayuda de Dios es vital, para librar la batalla más difícil, la que es contra nosotros mismos, contra nuestros pensamientos y por sobre todo con la tentación ejercida por el mal a nuestro alrededor, que nos hace querer hacer cosas que no agradan a Dios.

momentos donde nuestros pecados se rebelen contra nosotros, la única salvación es el Señor, que con su infinita misericordia y su bondad, nos ayudara a tomar nuestro camino para que seamos nuevamente seres de bien, personas con una fe y convicción inmensa de que Dios es nuestro amor más grande y puro, y que sin el ninguna batalla podrá librarse.

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