Salmo 121

1

Levantaré mi mirada encima del bosque.

¿Llegará  mi salvación?

 

2

Mi ayuda viene de Dios,

que hace la tierra y el mismo cielo.

 

3

No permitirá que nunca tropiece;

no se quedará dormido quien te cuida.

 

4

No te abandonará, ni descansará

el que cuida a Israel.

 

5

Dios es tu salvador;

Dios es tu refugio y está contigo a la derecha.

 

6

El sol no te dañara de día,

ni los astros por la noche.

 

7

Dios te salvará del mal;

Él guiará a tu alma.

 

8

Dios estará en tu salida y en tus inicios

desde el principio hasta la eternidad.

 

salmo 121

 

El aprendizaje del Salmo 121

El salmo 121 forma parte de un grupo de canciones que entonaban los peregrinos cuando llegaban a Israel, en la biblia se puede encontrar que se hace referencia a este salmo como el “Saludo a Jerusalén” y es uno de los salmos que habla sobre la protección del Señor hacia nosotros. Este es un cántico de paz que es recitado por un viajero durante su camino, inicia con un saludo y posteriormente comienza a recitar.

El viajero deseo que durante su camino exista paz y este se asemeja a las esperanzas mesiánicas de unión de todas las personas. Es por eso, que al ser entonado este salmo, derrama bendiciones y prosperidad por donde se es cantado ya que se denota la alegría de los peregrinos que lo recitan al llegar al Jerusalén, cuya mayor gracia es la presencia de Yahveh dentro del templo.

Ahora, este viaje que realiza la persona no tiene que ser necesariamente un viaje perse, el viaje puede ser cualquier situación en la vida que se este enfrentando y se necesite un buen augurio para poder recorrer la adversidad que esta frente a uno. Dios no promete un camino fácil a la Tierra Prometida, pero si un camino seguro: la vida y la muerte, esa es la seguridad que tenemos.

El Señor está y estará con nosotros acompañándonos en todo momento hasta que lleguemos con seguridad a nuestro hogar. Jesús de Nazaret recorrió esta mismo camino y nos dijo que el mundo tendrá muchas aflicciones, pero que debemos confiar porque él mismo lo ha vencido.

Entre más difícil sea la situación más se debe confiar en la presencia del Señor y en como protege de nosotros, Jesús guardara nuestra alma por el camino y nos tenderá una mano hasta que podamos lograr lo mismo que él: recorrer el camino y vencer todas las dificultades.

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